La fama tiene un nombre: Justin Timberlake

El único solista en animar por tercera vez el medio tiempo del Super Bowl es un artista flexible que aprendió a dejar de ser el chico de Memphis.

La fama es tan antigua como la civilización misma. Los hombres han hecho hasta lo imposible para conseguirla. Eróstrato —un humilde pastor de Éfeso— incendió el Templo de Artemisa en el 356 a.C. sólo para que su nombre no fuera olvidado por la historia. Mark David Chapman asesinó a John Lennon en 1980 en Nueva York por una razón similar. Pero también hay otro tipo de hombres anhelantes de la fama. Hombres que la convierten en uso y costumbre. A esta estirpe pertenece Justin Timberlake.

“Recuerdo ciertas imágenes borrosas de mi infancia. Pero no, no recuerdo no ser famoso”. La frase es natural cuando proviene de alguien que no tiene vida privada desde los 10 años. Joey Berlin elaboró un ensayo, Toxic Fame: Celebrities Speak On Stardom (1996), en el que reunió testimonios del día a día de los famosos de Hollywood. El punto en común fue contundente: una celebridad no tiene privacidad. Timberlake sabe vivir con ello. La fama no es su condición, es su hábitat.

Este domingo, en Mineápolis, actuará en su tercer Super Bowl. Ningún artista en solitario se ha presentado tantas veces. Ya lo hizo en 2004 con Janet Jackson y en 2001 con *NSYNC. Un diploma más para su vitrina. Porque Justin es una sucursal de la industria del espectáculo donde funcionan prácticamente todos los negocios del entretenimiento: la música, el cine, la televisión y el teatro. La periodista de The New Yorker, Amanda Petrusich, lo definió como “el artista comercial más expresivo, multifacético y sincero de Estados Unidos en la actualidad”.

No sin razón el periodista Juan Sanguiano se preguntó en El País hace poco: “¿A qué demonios se dedica Justin Timberlake?”.

Timberlake entendió que los ídolos musicales son cosa del siglo pasado. Cuando se le pregunta sobre los engranajes de la música pop, asegura que no habrá otro Michael Jackson u otro Elvis Presley (su héroe, nacido en la misma ciudad que él: Memphis). Pero tampoco se resigna a ser el ídolo oculto en lo más profundo del cajón de los gustos culposos. Desde que rebasó la veintena de años entendió que lo suyo era el showbiz. Necesitaba transformarse. Aunque eso implicara dejar a su novia Britney Spears. La metamorfosis, aunque lenta, se logró. Justin dejó de ser la imagen de una boy band para convertirse en un artista versátil. Multi-task. El producto ideal de una industria en la que las fronteras entre disciplinas son cada vez más estrechas.

Por eso Justin puede actuar en comedias románticas (Malas enseñanzas), pero también es capaz de acatar las órdenes de Woody Allen (Wonder Wheel), David Fincher (Red Social) y los hermanos Coen (A propósito de Llewyn Davis). Cuando estos últimos lo contactaron para invitarlo a interpretar “un papel muy divertido”, él respondió: “Aceptaría estar en una película suya aunque sólo fuera para repartir bocadillos”.

Asegura que ser actor le ayuda a ser mejor cantante: “Me preocupo cada vez más por tener un concepto, por narrar algo”, dijo a la prensa española en 2016. En su último álbum, Man of the Woods, contará la historia de su familia: “Crecí en un pueblo y nunca pensé que llegaría hasta aquí; eso me ha ayudado a mantener los pies en el suelo”.

Oscar Wilde escribió: “Hay algo peor a que hablen de ti, y es que no hablen de ti”. Timberlake tiene 36 años de vida y 25 de irse a dormir sabiéndose famoso. A los 11 fue elegido por Disney para integrar el elenco del Club de Mickey Mouse, en el que actuó al lado de Britney Spears, Christina Aguilera y Ryan Gosling. Después su fama creció como avalancha. En 1995 se unió a *NSYNC, los acérrimos rivales de los Backstreet Boys. Mostró sus dotes de bailarín y los productores admiraron la flexibilidad de su voz. Su actitud —a veces soberbia, a veces simpática— provocó fascinación y encono. En poco tiempo se convirtió en el símbolo sexual juvenil de los años 90. La fama duró poco. Siete años para ser exactos. Cuando el grupo llegó a su fin en 2002, la prensa dio a Justin por muerto. Gran error.

Ese mismo año lanzó su primer trabajo como solista, Justified, en el que viró al R&B con el apoyo de The Neptunes, el dúo de producción conformado por Pharrell Williams y Chad Hugo. Su interés en crear música con más sustancia se hizo visible en sus próximos álbumes.

Admirador de Michael Jackson y David Bowie, los conceptos se volvieron esenciales para él. Por eso en 2013 recurrió a Jonathan Demme para grabar su gira 20/20 Experience. “Stop Making Sense —cinta sobre los Talking Heads dirigida por ese director— literalmente cambió mi vida. La he visto unas mil veces. Gracias a ella sabemos a qué tipo de experiencia deberíamos aspirar cuando vamos a un concierto. Demme es un humanista. Con el tiempo he aprendido a no trabajar más, sino a trabajar mejor”.

Justin Timberlake puede desnudar a Janet Jackson en pleno Super Bowl (2004) y sortear las críticas. Puede vestir smoking con tenis. Ser crooner, rapero y estrella pop al mismo tiempo. Actuar en Saturday Night Live y ganar cuatro premios Emmy. La gente hace cosas impensables para conseguir fama; Justin sólo aprendió a dejar de ser el chico de Memphis.

VUELVE CON ACENTO COUNTRY

​Hoy sale a la venta Man of the Woods, el quinto disco de estudio y el primero que Justin Timberlake lanza en cinco años, en el que retoma el country, los orígenes musicales de su natal Tennessee.

Previo a la presentación de esta producción, el cantante adelantó ayer en conferencia de prensa que, durante su actuación en el Super Bowl, este domingo, estará acompañado únicamente por su banda, The Tennessee Kids y negó cualquier posibilidad de que su ex grupo *NSYNC, o la cantante Janet Jackson vayan a participar en el escenario del US Bank Stadium de Mineápolis



“Vamos a tomarnos en serio lo que queremos conseguir y es que todos se diviertan mucho. Ese es mi principal objetivo con el espectáculo del medio tiempo. Es un momento en el que tienes la oportunidad de unir a tanta gente con lo que pienso que es la forma de arte más maravillosa, que es la música”, subrayó.

Timberlake tenía planeada una fiesta la noche del jueves para celebrar la salida de su álbum en Paisley Park, la antigua casa y estudio del fallecido Prince, a quien definió como el músico más grande de la cultura popular. “Hay muchos deseos que están ocurriendo esta semana y pisar el terreno sagrado está en el tope”.

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